jueves, 31 de julio de 2025

Familia y su impulso

Puedo seguir sosteniendo que las escrituras más lindas surgen de un estado de malestar, ya que en momentos tristes, expresar lo que siento libera todo. Esos textos, llenos de sentimientos tan reales, al plasmarlos en papel puedo observarlos y comprenderlos.

Aunque con técnicas filosóficas de lucha puedo fortalecerme, explorando otros márgenes de mi interior, sé que ella tampoco la pasa bien, sufriendo un encierro que alcanza a tocarme con su dolor. Es difícil enviar fuerzas cuando lo sufro, pero escuchar el llanto de quien amo hace que mi pecho se infle de fuerza para decirle que todo va a estar bien.

Enviar ese espíritu de lucha me ayudó a reconocerme un poco más, entendiendo que debo estar bien para seguir: por mí y por ellos. Con todo, logré encontrar ese lindo sentimiento de familia que había olvidado, pudiendo transmitir que seguimos en carrera contra todo anochecer, por esos hijos que iluminan.

Familia e impulso por ese sueño de volver a estar juntos: porque el deseo transforma, da valor, acerca a la felicidad y completa. Y así puedo escribir ahora, incluso en esta soledad.


2º año de condena 

Se acerca

Cuerpo sin ganas, totalmente debilitado. Escalofríos aprietan el estómago. La angustia me aprieta.
El corazón retumba, con tantas ganas de llorar por no entenderme. Extrañar y amar se vuelve desesperante; deseo sentirlo en el cuerpo, pero no puedo.
Un mundo emocional tan variable que a veces ni yo lo detecto. Siempre espero una luz… algo bueno tiene que pasar. Pero ¿qué será eso bueno, si la posibilidad de salir se aleja, como una condena?
Ansiedad que me desarma, palpitando por los que amo. Dolor intenso en busca de contención, de ese abrazo que tanto extraño.

2º año de condena

Romantizar el encierro

La presión por buscar el romanticismo en el encierro como si fuera obligación para mi salvación me desconcierta profundamente.
Difícil imaginar que el encierro sea sólo una metáfora, cuando siempre creí solo en lo que puedo ver.
¿Ganar la pelea es tocar el cemento y decirle que esto es solo momentáneo, que no puede encadenar la libertad de mi alma?
¿Pueden las ideas románticas recordarme que quienes me aman están presentes, sin bajar los brazos, esperando mi regreso?
¿Cómo ocultar mi padecer detrás de esta estrategia bella que sostendría mi supervivencia, haciendo de todo esto lo más sano posible?
El mundo, en sus facetas religiosas, filosóficas o ancestrales, dice que la fe, la esperanza o la energía propia nos guían por distintos caminos: cuestión de pesimismo u optimismo.
Entonces, ¿cómo ser yo en estos momentos, viendo la triste realidad que me rodea?
Con dudas lógicas, ante el golpe que observo, dudo en amar con palabras bellas lo que duele siendo tan real.

2º año de condena

Al frente

Comprendido: no es posible proyectar más allá de las fronteras.
Entendido: la apuesta dentro del cubo exige apartar todo deseo de la vida, para alcanzar logros que ni siquiera soñamos, logros que pueden ser opacados por pensamientos negativos. Solo así se puede atravesar el momento impuesto y encontrar una pronta salida.

2° año de condena

Recuedos

A veces el mundo aplasta con fuerza,
y los pies se afirman al suelo con dureza,
haciendo que los recuerdos resurjan y se sientan.

Podemos llorar por lo que tenemos o perdimos,
la tristeza inunda el alma y se vuelve normal,
esa depresión que acompaña nuestro andar.

No es fácil, pero es hermoso intentar recordar,
para reír por un pasado que ya no está,
y que nos pueda completar.

Momentos, sonrisas, abrazos y besos,
que puedo revivir para el alma conquistar,
y luego con fuerza volver a experimentar.

Porque el amor que recuerdo
es el que da vida,
y nos enseña a amar de nuevo.


2° año de condena

Trabajar la angustia

¿Tener la habilidad de hacer, de moverse sin quedarse quieto en un lugar, es la clave para sanar tanta angustia?
No es fácil encontrar proyectos que iluminen y aporten un poco de vida sana en un lugar extraño, tanto para ellos como para mí. Ocupando espacios para no sucumbir al aburrimiento que despertaría pasiones violentas, encuentro gratificación. Puedo entender que crear, en sí, es correcto: una forma de ganar momentos de tranquilidad.
Ser el encargado de tanto opaca los malos momentos, funcionando como un placebo para los sentimientos de dolor que conviven en mi ser, aflorando a veces con recuerdos que extrañan mi vida pasada. Un túnel oscuro, con un camino recorrido que, sin querer, se convirtió en maestra para mi presente, enseñándome todo lo que necesitaba para continuar en esta falsedad.
Todo me lleva a la necesidad de activarme, de pensar aún más en soledad, de alejarme y buscar ese lugar donde pueda escucharme, para soltar de a poco la angustia que no puede escapar por sí sola, aunque nunca dejará de ser parte de mí.

2° año de condena 

miércoles, 30 de julio de 2025

Causa y efecto

Fluctúan mis emociones, como olas que chocan entre la distancia y los deseos que anhelo.
Algunas me hunden en la nostalgia, otras me elevan con la fuerza de lo que aún espero.
Los recuerdos y los sueños que guardo me empujan, guiándome por un sendero donde la lucha se mezcla con la esperanza. Cada paso es una prueba, cada pensamiento, un impulso silencioso hacia lo que busco.
Puedo reconocer mi miedo a perderme en la oscuridad, pero elijo enfocarme en la belleza que me acompaña aquí y ahora. Me aferro a ella, y con cada instante, siento que la vida me llama a avanzar.
Cuánto por hacer, cuánto por descubrir. Soñar se vuelve un acto de coraje, y ser yo mismo, sin máscaras, es la fuerza que me mantiene en movimiento.

2° año de condena

Nos vemos

Cuando te pienso, es imposible pelear con el tiempo y sus horas controladas. Corto es el momento que nos separa, pero la frustración se apaga al recordar que pronto te volveré a encontrar.

Un encuentro que motiva, que moviliza y reanima, como una batería recargándose para seguir con la lucha.

No hace falta que te diga que te pongas cómoda; desayunemos, preparo el mate.
Sé que juegas con las horas para llegar a tiempo, pero no mires el reloj. Recién llegas, yo te aviso cuando esté por terminar. Confía en mí. Te quiero para siempre, pero sé que vos y tus días también deben continuar.

Los momentos difíciles, juntos, aprendemos a superarlos; se demuestran con risas, lágrimas y el amor que me enseña que todo puedo transformar.
Intentaré proyectar mis deseos hacia el futuro, pero ahora prefiero vivir el hoy, a tu lado.

Toma mi mano, te acompaño a la puerta. Fuerte abrazo, bello beso.
Dile a la peque que la amo… y ese saludo de un solo adiós.
Nos vemos luego. Gracias por venir.


2° año de condena

Al paso

Un bucle temporal del que no puedo salir, dentro de un domo que detiene el tiempo, transformando la rutina en algo triste y agotador. Un pequeño mundo que construimos para no dejarnos morir.
Sólo son momentos en los que la tranquilidad se vuelve dolorosa.
El silencio me recuerda que los días son difíciles, enfrentando piedras en el camino y golpes que el encierro revela en cada instante.
Un lugar de total castigo se muestra con claridad y eficacia, desarmando poco a poco.
La penitencia de siempre despierta temores que nunca creí sentir con tanta fuerza.
El miedo a estar lejos, cada vez más lejos, de quienes amo, me entristece; y más aún cuando parece que tal castigo contagia a esos seres queridos que extraño, obligados a vivir condiciones extremas por acompañarme.
El tiempo que espero, la rutina acelerada y el caos diario mantienen mi mente ocupada, ayudándome a olvidar.
Puedo pensar que lo superaré: con estrategias de gran bullicio, voy logrando avanzar acompañado. Comprendo que esto es sólo tiempo, y que lo oscuro no siempre es oscuridad.
Quiero creer que esto es solo un momento.

2° año de condena


Te volví a ver reír

Después de tanto tiempo… hoy te vi reír.

Sonido que sacude el alma,
llenándola de recuerdos
que creí haber olvidado.

La imagen que transmiten tus sonrisas
me dejó inmóvil, sorprendido.

Increíble cómo algo tan simple
me recuerda el aroma de tu belleza.

2° año de condena


martes, 29 de julio de 2025

Sobrellevar

Siento estar obligado a fundirme en el frío gris,
para dejar de padecer la tristeza que detiene
el presente de mi ser.

Aprender a reconocer los duros golpes
de la inestabilidad emocional,
sanar las heridas con parches oxidados
por el tiempo, sin explotar ante la ansiedad.

Que el fuego de la angustia se apague
con la brisa seca de la soledad aceptada,
para poder volver a encontrarlos.


2° año de condena

Vida por inercia

En este instante, como un golpe al rostro, reconozco mi vida: patética, cuasi poética, un sendero sin rumbo donde busco sin saber qué encontrar.
No sé qué puedo transmitir al dejar de ser ese “interesante” que alguna vez fui: ¿Qué hago? ¿Cómo estoy? ¿Quién soy?
Comprendo que un gran trabajo es la mera supervivencia dentro de estas paredes, labor que no interesa al afuera, donde impera la falta de entendimiento, de empatía y de necesidad de saber.
El simple deseo de seguir viviendo no es reconocido, porque la cotidianidad se devora por inercia, dejando todo en segundo plano.
Si vivir no puede ser visto ni valorado, el trabajo interno entre rejas queda incomprendido.
Así, los límites que no dejan ser y un futuro tan lejano solo dejan preguntas sin respuesta: ¿Qué hago? ¿Cómo estoy? ¿Quién soy?

2° año de condena

lunes, 28 de julio de 2025

Soportar enseña

En este nuevo nacer ya no es la madre quien enseña, sino la vida en soledad la que golpea cada día para despertar. Muchas cosas aprendidas se han vuelto a desaprender, y con ellas llega la duda sobre lo cierto de lo vivido.
Un nuevo lugar, un nuevo comienzo; sin olvidar lo que somos, volvemos a crecer con pasos al amanecer, aunque a veces creamos que volvemos a caer. Cada historia se convierte en engranaje de lo que somos, armonizando lo vivido con lo que está por llegar.
Activados por lo nuevo que descubrimos en este territorio aún por explorar, buscamos conquistar y, en ese intento, construimos un sistema a partir de lo que fuimos. Lo de siempre nos enseñó a sostener, pero hoy, después de tanto soportar y funcionar, forjamos el sueño de volver a mostrar la fuerza en el andar, en ese viejo y entrañable mundo que sigue siendo un misterio por encontrar.

2° año de condena

Lo intento

Qué dolor de la vida cuando cuesta superar,
cada día levantar los brazos con tanto peso.

Se lucha para que mi alma pueda gobernar;
me queda poco tiempo para llorar por límites fríos
que no me dejan volar.

Hacer a un costado lo real da un poco de vida:
olvidar abre una puerta diminuta.
Deseos que hoy prefiero ocultar,
para que mi rostro, con una leve sonrisa, pueda continuar.

Después de registros para intentar sanar,
oculto las hojas para, más adelante, volverlas a encontrar.

2° año de condena

viernes, 25 de julio de 2025

Mis vueltas

El sentir aflora en mí tantas cosas por decir,
en un día que solo despierta ganas de escribir.

Expresiones en mi rostro revelan mi ser,
y esos besos guardan la urgencia de mi padecer.

Silencios que muestran lo que no alcanzo a entender,
en esta locura de emociones difíciles de sostener.

Camino con cuidado entre vueltas y palabras,
porque en cada tristeza se enciende una chispa callada,
esa luz de felicidad que tanto suelo extrañar,
en el día en que te veo… y vuelvo a esperar.

2° año de condena

Alcanzó para condenar

No empezó con una prueba. Ni con una certeza. Empezó con un relato. Y con eso alcanzó. Hay algo que todavía intento entender. No desde la...