Hace ya un largo tiempo que no puedo verte y debo conformarme con sólo pensarte e imaginarte.
Son muchos los recuerdos que en mi mente te dan vida y mis ojos sólo pueden ver fotos que tengo guardadas como un gran tesoro.
Es muy poco lo que hoy conozco de vos: tus gustos, actividades, logros, disgustos, dibujos favoritos, tu carita, tu altura. Me cuentan que estás alta pero no puedo llegar a dimensionarlo.
Escribo porque te reencontraste con tus hermanos quienes me contaron que la pasaron bien. Esto me alegra mucho y a la vez me entristece por tantas otras cosas más que pasan por mi cabeza al extrañarlos demasiado.
Los ojos que te ven ya no son lo míos. Son el sol cuando amanece, son la luna y sus estrellas cuando anochece; son tu abuela, tu tía y tu prima quienes a lo lejos te saludan al subir al colectivo escolar, son tus hermanos cuando comparten algún momento juntos.
No seré yo, pero una parte de mí te observa, con esas personas que nos aman y amamos en común.
Nunca voy a dejar de buscarte hija y quienes te ven, tienen una parte de mí cuando se acercan a tu corazón
Te amo tres millones Anto.
10/08/25
4º año de condena
No hay comentarios.:
Publicar un comentario