Y vuelvo a mí: ¿por qué miedos?
Todos construimos una coraza de fuerza y valentía para afrontar las disputas de esta locura, pero, consciente o inconscientemente, mostramos nuestras vulnerabilidades. Yo las noto, aunque otros las nieguen. Son miedos compartidos, mezclados con historia y personalidad, que se contagian sin permiso.
El temor se vuelve peligroso cuando no se reconoce ni se registra, cuando vive en constante explosión. Mis miedos, sin embargo, se sostienen con una tenue esperanza: miedo a que dejen de contar conmigo, miedo a perderlos, miedo a la soledad. Logro registrar mucho con una voz interior que me recuerda algo doloroso pero cierto: tengo miedo de vivir con tanta tristeza.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario