Despierto a las 5 a.m. por un sueño del que no pude volver a dormir, ya que me despertó una gran carga emotiva que me movilizó. Estaba angustiado sin saber por qué.
Bastante sueño cargo en un día como hoy, en el que recibo la visita de mi querida madre.
Esta experiencia onírica tiene los condimentos justos convirtiéndose en digna para su análisis al mejor estilo de Freud con la interpretación de los sueños, cuál inyección de Irma.
Para que puedan tener en cuenta, voy por mi segundo año de la carrera de psicología en contexto de encierro. Creo poder poner en manifiesto algo de lo propio, en relación a mi manera de pensar al psicoanálisis, sumado a todo lo que el encierro genera y le enseña a mi vida. Puede que sea un poco escueto por mi falta de experiencia, pero puedo asegurar que esta acción puede aliviar mi estado de vigilia: al poder conocer un poco de eso no sabido que guarda mi inconsciente.
Con este preludio, encierro, lectura y descubrimiento me llevan a expresar en letras este sueño y la búsqueda de su sentido latente con ese gran abanico de significaciones que mi vida y contexto actual pueden dar.
Bastante sueño cargo en un día como hoy, en el que recibo la visita de mi querida madre.
Esta experiencia onírica tiene los condimentos justos convirtiéndose en digna para su análisis al mejor estilo de Freud con la interpretación de los sueños, cuál inyección de Irma.
Para que puedan tener en cuenta, voy por mi segundo año de la carrera de psicología en contexto de encierro. Creo poder poner en manifiesto algo de lo propio, en relación a mi manera de pensar al psicoanálisis, sumado a todo lo que el encierro genera y le enseña a mi vida. Puede que sea un poco escueto por mi falta de experiencia, pero puedo asegurar que esta acción puede aliviar mi estado de vigilia: al poder conocer un poco de eso no sabido que guarda mi inconsciente.
Con este preludio, encierro, lectura y descubrimiento me llevan a expresar en letras este sueño y la búsqueda de su sentido latente con ese gran abanico de significaciones que mi vida y contexto actual pueden dar.
Sueño: El globo vendado
Primer flash: Estoy caminando por la zona céntrica de Rosario en búsqueda de algo, de alguien, y me encuentro con siluetas. Estas son las de Gimena quien dejó de ser mi pareja hace un poco más de un año, y la otra sombra es la de un varón, como que fuese la silueta de su nuevo compañero de vida.
Los veo ingresar a un edificio de mucho lujo y trato de ubicarme con las calles para luego poder volver. Puedo observar un cartel que indica la calle con el nobre, Urquiza.
Segundo flash: Vuelvo a ese edificio donde hay un hall de ingreso con sillones y una puerta de ingreso completamente vidriada con blindex. Ahí veo ingresar a Gimena con su pareja y a una amiga de mi infancia llamada Geraldine con sus dos hijas ya grandes.
En ese momento Geraldine queda por detrás y le digo que quiero ver a mis hijos. Ella sin problema alguno, me dice que le avisaba a Gime para que los traiga.
Tengo en mi mano un globo vendado (como se vendaba en la antigüedad a personas con dolor de muela) y busco esconderlo detrás de un sillón.
Tercer flash: En el suelo, en posición de canastita se encuentra Gimena abrazando fuertemente a mis hijos Fabricio y Antonela ( ella, Anto, es la única pequeña que tenemos en común) para que no se les escape. Ellos quieren soltarse y con más entusiasmo mi hijo, aunque Anto sólo me mira con vergüenza y sin entender mucho lo que está sucediendo.
Fabricio con gran desesperación, como cuidando lo mío, me dice que siempre me guardaron (y no recuerdo si la palabra era guardar o quemar) la Play y mi ropa; y en ese instante la madre les dice: …“porque se ponen así, ¿no ven que él les pegaba, los maltrataba?”...
Observo fijamente con mucha duda los rostros de mis hijos y noto que Fabri tiene casi la misma estatura que mi hija, cuando él es más grande de edad y estatura. De repente, mi hija se convierte en mi hermana pequeña a sus 7 u 8 años de edad y ese rostro como una imagen ya conocida, una mirada de alguna otra parte, en alguna otra foto hacen que me despierte con una cuota importante de angustia.
Análisis:
Un descanso diferente, donde me encuentro en la calle sin la sensación de haber estado preso, o de estar condicionado a algún beneficio (salidas transitorias o libertad condicional); no estoy en un espacio cerrado con muchas habitaciones, como un edificio o una pensión.
Un nuevo descanso sin ese pesar punitorio, pero con un sesgo de mi infancia y ese recuerdo de una de las casas en donde una vez viví, Moreno y Urquiza.
El sueño estructurado en actos se debe primeramente a que las vivencié como escenas, flashes de recuerdos condensados, y luego porque en esos momentos mis sentimientos fueron mutando, reviviendo varias sensaciones olvidadas, tomando un papel completamente importante en cada capítulo.
Al principio del sueño, me encuentro en la búsqueda desesperada de algo y luego aparece la imagen de mi ex pareja, sintiéndome extrañándola con tristeza y muchos celos por su nuevo compañero. Todo esto va mutando al amor hacia mis hijos, esas ganas de verlos y el asombro por la respuesta autorizada para acercarme a ellos; luego algo muy significativo, ocultar el globo vendado con gran desesperación.
Al final del sueño todo se volvió más enredado, sintiendo como propia, la emoción de mi hijo, la vergüenza y desorientación de mi hija, sumado al enojo contra Gimena; todo esto se mezclaba con mi esfuerzo por llorar, aunque solo logré un gesto teatral, sin lágrimas.
Para culminar, al ver la cara de mi hija disfrazada con el rostro de mi hermana, al que terminé reconociendo de una antigua foto, y eso generando al fin una angustia la cuál termina despertándome.
Un nuevo descanso sin ese pesar punitorio, pero con un sesgo de mi infancia y ese recuerdo de una de las casas en donde una vez viví, Moreno y Urquiza.
El sueño estructurado en actos se debe primeramente a que las vivencié como escenas, flashes de recuerdos condensados, y luego porque en esos momentos mis sentimientos fueron mutando, reviviendo varias sensaciones olvidadas, tomando un papel completamente importante en cada capítulo.
Al principio del sueño, me encuentro en la búsqueda desesperada de algo y luego aparece la imagen de mi ex pareja, sintiéndome extrañándola con tristeza y muchos celos por su nuevo compañero. Todo esto va mutando al amor hacia mis hijos, esas ganas de verlos y el asombro por la respuesta autorizada para acercarme a ellos; luego algo muy significativo, ocultar el globo vendado con gran desesperación.
Al final del sueño todo se volvió más enredado, sintiendo como propia, la emoción de mi hijo, la vergüenza y desorientación de mi hija, sumado al enojo contra Gimena; todo esto se mezclaba con mi esfuerzo por llorar, aunque solo logré un gesto teatral, sin lágrimas.
Para culminar, al ver la cara de mi hija disfrazada con el rostro de mi hermana, al que terminé reconociendo de una antigua foto, y eso generando al fin una angustia la cuál termina despertándome.
Tendría que escribir un poco de mí historia para que esto se pueda contextualizar, pero sólo voy a dar importancia a algunos puntos de mi vida y de mis días para que esto se pueda entender, reconociendo algunos de los factores que se suman en esa condensación para la formación de este conflicto psíquico expresado oníricamente:
- Llevo un poco más de cuatro años privado de mi libertad y con esto, sin poder abrazar a mis tres hijos, lo cual es mi verdadera condena. A diario, me comunico telefónicamente con mis hijos más grandes, Celeste y Fabricio, que tuve con mi primer pareja.
- Mi última ex compañera, Gimena con la que tuvimos a nuestra pequeña Antonela, me acompañó durante casi tres años en este encierro, hasta que todo se convirtió en una condena firme y muchas otras cosas flotaron haciendo que tome la decisión de alejarse y con ello, el no tener algún tipo de contacto con Anto, un acto que duele, que me angustia, sumándose a mi condena. Ese amor y odio hacia mi ex compañera por sus decisiones me acompañan en mis días. Una dualidad de aceptación y rechazo.
- Actualmente estoy en comunicación y conociendo hace varios meses a Geraldine, a la cual espero poder ver dentro de poco, alguien que trae un poco de luz a este encierro y a mi mundo de sensaciones y sentimientos (amores y temores). Hoy conozco sólo a dos personas con el nombre Geraldine: mi compañera, y una amiga de la infancia, quien aparece en el sueño y con la que nunca más pude conversar, ya que eligió la distancia debido a lo que piensa sobre mi causa y posterior condena.
- Mi hermana y yo fuimos criados desde muy pequeños con el esfuerzo y lucha de mi madre. La separación de mis padres sólo me dejó desconciertos y recuerdos violentos que marcaron mi yo subjetivo, mi identidad, la forma de identificarme con mis padres y la forma de ver al mundo en cuanto a mis relaciones, más que nada con mis hijos. Se fue y desapareció toda una vida para luego volver a comunicarse en búsqueda de un perdón (aceptada por mí, pero no por mi hermana) días antes de morir por un cáncer avanzado en plena pandemia covid-19. Toda una historia de novela para escribir en otro momento.
Puedo detectar tres detalles claves que cambiaron el curso del sueño, de disfrutar el encuentro con mis hijos hacia la fuerte angustia. Objetos, escenas condensadas y desplazadas llenas de significaciones (recuerdos asociados):
- El globo vendado: Cuando mi padre dejó de convivir con nosotros, en esos momentos de visitas, nos regaló una bolsa de juguetes usados. Mi hermana y yo estábamos más que felices pero mi madre no, cosa que termina ocultándolos para luego tirarlos. Lindos recuerdos por la travesura de jugar a escondidas con esa pistola de luces reparada con cinta.
- El fuego: Tengo un vago recuerdo de mi madre y una fogata en el patio quemando ropa de mi padre, como quemando hojas secas.
- La presencia de Fabricio como si fuese hijo de Gimena y el rostro de mi hermana: Recuerdo a un fotógrafo que ofrecía una foto enmarcada para amurar y nosotros con muy poco entusiasmo, tanto así que nuestras caras largas quedaron plasmadas en la pared del living. Ese era el rostro de mi hermana que aparece en mi sueño, haciéndome entender que Fabricio en esa última escena... soy yo.
Interpretación del sueño:
La angustia debida a ese repentino cambio de final se debe al reconocerme hijo, luego de ser padre en casi todo el sueño. El retorno de lo infantil irrumpe y me confronta con la figura de mi padre, la ausencia, y el temor de repetir esa historia con mis propios hijos.
Siendo un papá, escondo un globo vendado para que mis hijos no crean que les regalo un juguete roto, recordando mi niñez y el enojo de mi madre. Este globo aparece como símbolo de lo roto y lo oculto: un objeto que quiero ofrecer, pero que al mismo tiempo escondo, como si temiera transmitir a mis hijos algo dañado. La transformación final me muestra que, en el fondo, la angustia proviene de reconocerme en la misma situación de desamparo que viví en mi infancia.
Todo toma un giro repentino y estoy con mi hermana, cada uno con su personalidad, comunicándonos con nuestro padre en esa visita en la que mi madre no nos permite soltarnos por enojo o por protección. Revivo miedos, tristezas, ausencias y desconocimientos que quedaron guardadas como imágenes en mi memoria, haciéndome quien soy. Por mi historia, mi deseo siempre fue no ser como mi padre ausente, pero hoy y con esta condena terminé lejos de mis hijos, sin poder acompañarlos como quisiera, aunque me esfuerce con esa comunicación diaria; pero lo que más me angustia es el no poder hablar con mi hija más pequeña, prohibida por su mamá que no suelta o que protege.
Por más que reconozca que no soy como mi padre por el esfuerzo que sigo haciendo para reencontrarme con mis hijos, siendo presente como se pueda y se me permita desde este lugar, ese concepto religioso tan feo y oscuro de culpa aparece desde mi inconsciente, que mucho tienen que ver con el amor-odio naturales que nos constituyen como sujetos. Amor y odio tanto a mis padres como a mi ex pareja y ese sentimiento de culpa por no querer ser como la ausencia de mi padre para con mis hijos.
Acá surge esa palabra, “protección”: el cuidado de mi madre contra peligros, como la protección que dice realizar mi ex compañera sobre mi hija y con ello la prohibición de comunicación. Todo me genera gran desconcierto por esa elección unilateral que considero injusta pero que solo me deja en esa posición de espera y lucha con mis intentos de poder volver a escucharla como antes, y el miedo a ser odiado u olvidado.
Siendo un papá, escondo un globo vendado para que mis hijos no crean que les regalo un juguete roto, recordando mi niñez y el enojo de mi madre. Este globo aparece como símbolo de lo roto y lo oculto: un objeto que quiero ofrecer, pero que al mismo tiempo escondo, como si temiera transmitir a mis hijos algo dañado. La transformación final me muestra que, en el fondo, la angustia proviene de reconocerme en la misma situación de desamparo que viví en mi infancia.
Todo toma un giro repentino y estoy con mi hermana, cada uno con su personalidad, comunicándonos con nuestro padre en esa visita en la que mi madre no nos permite soltarnos por enojo o por protección. Revivo miedos, tristezas, ausencias y desconocimientos que quedaron guardadas como imágenes en mi memoria, haciéndome quien soy. Por mi historia, mi deseo siempre fue no ser como mi padre ausente, pero hoy y con esta condena terminé lejos de mis hijos, sin poder acompañarlos como quisiera, aunque me esfuerce con esa comunicación diaria; pero lo que más me angustia es el no poder hablar con mi hija más pequeña, prohibida por su mamá que no suelta o que protege.
Por más que reconozca que no soy como mi padre por el esfuerzo que sigo haciendo para reencontrarme con mis hijos, siendo presente como se pueda y se me permita desde este lugar, ese concepto religioso tan feo y oscuro de culpa aparece desde mi inconsciente, que mucho tienen que ver con el amor-odio naturales que nos constituyen como sujetos. Amor y odio tanto a mis padres como a mi ex pareja y ese sentimiento de culpa por no querer ser como la ausencia de mi padre para con mis hijos.
Acá surge esa palabra, “protección”: el cuidado de mi madre contra peligros, como la protección que dice realizar mi ex compañera sobre mi hija y con ello la prohibición de comunicación. Todo me genera gran desconcierto por esa elección unilateral que considero injusta pero que solo me deja en esa posición de espera y lucha con mis intentos de poder volver a escucharla como antes, y el miedo a ser odiado u olvidado.
Este análisis me permite comprender que lo que angustia no es solo el alejamiento de mis hijos, sino el riesgo de quedar fijado en la historia de mi padre ausente. El sueño me muestra la tensión entre la herencia recibida y mi deseo de ser distinto. Al ponerlo en palabras, la angustia se transforma en una vía de elaboración, que me salva un poco del encierro y que abre puertas a nuevos diálogos familiares que estaban en mi cabeza sin resolver.
Agradecido con una madre con esa necesidad de hablar por horas para ayudarme a calmar mi mente, luego de mi angustia, contándome sobre el pasado, y comenzando con esa pregunta: “¿Qué es lo que te acordás de tu padre?... vamos a hablar…”
No hay comentarios.:
Publicar un comentario