Un encuentro que motiva, que moviliza y reanima, como una batería recargándose para seguir con la lucha.
No hace falta que te diga que te pongas cómoda; desayunemos, preparo el mate.
Sé que juegas con las horas para llegar a tiempo, pero no mires el reloj. Recién llegas, yo te aviso cuando esté por terminar. Confía en mí. Te quiero para siempre, pero sé que vos y tus días también deben continuar.
Los momentos difíciles, juntos, aprendemos a superarlos; se demuestran con risas, lágrimas y el amor que me enseña que todo puedo transformar.
Intentaré proyectar mis deseos hacia el futuro, pero ahora prefiero vivir el hoy, a tu lado.
Toma mi mano, te acompaño a la puerta. Fuerte abrazo, bello beso.
Dile a la peque que la amo… y ese saludo de un solo adiós.
Nos vemos luego. Gracias por venir.
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