La presión por buscar el romanticismo en el encierro como si fuera obligación para mi salvación me desconcierta profundamente.
Difícil imaginar que el encierro sea sólo una metáfora, cuando siempre creí solo en lo que puedo ver.
¿Ganar la pelea es tocar el cemento y decirle que esto es solo momentáneo, que no puede encadenar la libertad de mi alma?
¿Pueden las ideas románticas recordarme que quienes me aman están presentes, sin bajar los brazos, esperando mi regreso?
¿Cómo ocultar mi padecer detrás de esta estrategia bella que sostendría mi supervivencia, haciendo de todo esto lo más sano posible?
El mundo, en sus facetas religiosas, filosóficas o ancestrales, dice que la fe, la esperanza o la energía propia nos guían por distintos caminos: cuestión de pesimismo u optimismo.
Entonces, ¿cómo ser yo en estos momentos, viendo la triste realidad que me rodea?
Con dudas lógicas, ante el golpe que observo, dudo en amar con palabras bellas lo que duele siendo tan real.
¿Ganar la pelea es tocar el cemento y decirle que esto es solo momentáneo, que no puede encadenar la libertad de mi alma?
¿Pueden las ideas románticas recordarme que quienes me aman están presentes, sin bajar los brazos, esperando mi regreso?
¿Cómo ocultar mi padecer detrás de esta estrategia bella que sostendría mi supervivencia, haciendo de todo esto lo más sano posible?
El mundo, en sus facetas religiosas, filosóficas o ancestrales, dice que la fe, la esperanza o la energía propia nos guían por distintos caminos: cuestión de pesimismo u optimismo.
Entonces, ¿cómo ser yo en estos momentos, viendo la triste realidad que me rodea?
Con dudas lógicas, ante el golpe que observo, dudo en amar con palabras bellas lo que duele siendo tan real.
2º año de condena
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