Siento estar obligado a fundirme en el frío gris,
para dejar de padecer la tristeza que detiene
el presente de mi ser.
Aprender a reconocer los duros golpes
de la inestabilidad emocional,
sanar las heridas con parches oxidados
por el tiempo, sin explotar ante la ansiedad.
Que el fuego de la angustia se apague
con la brisa seca de la soledad aceptada,
para poder volver a encontrarlos.
2° año de condena
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