Qué dolor de la vida cuando cuesta superar,
cada día levantar los brazos con tanto peso.
Se lucha para que mi alma pueda gobernar;
me queda poco tiempo para llorar por límites fríos
que no me dejan volar.
Hacer a un costado lo real da un poco de vida:
olvidar abre una puerta diminuta.
Deseos que hoy prefiero ocultar,
para que mi rostro, con una leve sonrisa, pueda continuar.
Después de registros para intentar sanar,
oculto las hojas para, más adelante, volverlas a encontrar.
2° año de condena
No hay comentarios.:
Publicar un comentario