A veces el mundo aplasta con fuerza,
y los pies se afirman al suelo con dureza,
haciendo que los recuerdos resurjan y se sientan.
Podemos llorar por lo que tenemos o perdimos,
la tristeza inunda el alma y se vuelve normal,
esa depresión que acompaña nuestro andar.
No es fácil, pero es hermoso intentar recordar,
para reír por un pasado que ya no está,
y que nos pueda completar.
Momentos, sonrisas, abrazos y besos,
que puedo revivir para el alma conquistar,
y luego con fuerza volver a experimentar.
Porque el amor que recuerdo
es el que da vida,
y nos enseña a amar de nuevo.
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