viernes, 1 de agosto de 2025

Ellos están bien

Estar mal por estar obligado a un lugar, y a la vez sentirme bien en él, es parte de mí. Esta contradicción me permite dudar, replantear y criticar, enfrentando cada día con aceptación o rebeldía.
Los días son constantes luchas para sobrevivir, y aprendo a usar estrategias para atravesarlos, como si fuera un reality donde solo debo vivir para ganar, aunque la tristeza se haga presente.
En terapia trabajé para pensarme y avanzar, reconociendo lo que siento y volviendo a ser sujeto, aunque el sistema intente convertirme en una cosa.
A veces, solo pensar en mí me vuelve un tanto depresivo, como un payaso malo que aleja a los que amo. Me pregunto: ¿hasta dónde puedo pensar en mí para sobrevivir? ¿Hasta dónde pueden tolerar mis necesidades y palabras?
Lo que me da fuerza son mis hijos: los veo felices, rodeados de familia que los ama y cuida. Pienso en mi compañera, una gran mujer y mamá, con salud, trabajo y proyectos que abrirán puertas.
Ellos siguen adelante, viven, y por ellos debo seguir bien. Mis contradicciones chocan cuando pienso en exceso, pero me ayudan a registrar mis días y reconocer que sigo adelante.

1° año de condena

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Alcanzó para condenar

No empezó con una prueba. Ni con una certeza. Empezó con un relato. Y con eso alcanzó. Hay algo que todavía intento entender. No desde la...