martes, 31 de marzo de 2026

Alcanzó para condenar

No empezó con una prueba.
Ni con una certeza.
Empezó con un relato.

Y con eso alcanzó.

Hay algo que todavía intento entender.
No desde la bronca, que aparece, sino desde otro lugar.
Ese donde uno vuelve sobre lo que pasó y se pregunta, sin ruido:

¿en qué momento alcanza con no poder descartar algo para terminar afirmándolo?

Pericia que dijo:
no poder afirmar, ni tampoco descartar.

Y sin embargo, alguien decidió que eso era suficiente.

Los hechos, dicen, ocurrieron entre y entre.
Sin fechas. Sin horarios. Sin precisión.

Un margen tan amplio que se vuelve imposible de habitar,
pero suficiente para ser juzgado.

Yo intenté ubicarme ahí.
En ese tiempo difuso.

Pero no alcanza con no estar registrado.
A veces tampoco alcanza con no haber estado.

Hay una escena que nunca ocurrió en un tribunal:
la de poder preguntar.

No estuvo en el juicio.
No hubo cruce.
No hubo repregunta.
No hubo ese momento donde la palabra se encuentra con otra palabra.

Quedó lo dicho. Sin atravesar.

Y eso también alcanzó.

Hubo miradas distintas sobre el mismo relato.
Una dijo que había consistencia.
Otra dijo que no encontraba indicadores de veracidad.

Las dos existieron.
Pero no pesaron lo mismo.

Y ahí aparece otra pregunta:
¿cómo se decide qué mirar y qué no?

No escribo esto para convencer.
Ni para discutir con quien ya tiene una certeza.

Escribo porque hay algo que no cierra.
Y cuando algo no cierra, al menos merece ser mirado de nuevo.

Sin apuro.
Sin etiquetas previas.
Sin la necesidad de confirmar lo que ya se cree.

No hay una prueba que diga “esto pasó”.
Tampoco hay una que diga “esto no pasó”.

Hay palabras, verdades, una única verdad.
Pero en el medio, una condena sostenida.

Sigo estudiando.
Sigo escribiendo.
Sigo tratando de sostener vínculos desde donde puedo.

No como forma de demostrar nada.
Sino como forma de no desaparecer.

No pido que me crean.
Pero sí que, al menos por un momento, alguien pueda leer esto y pensar:
esto habría que mirarlo bien.

viernes, 6 de marzo de 2026

Entre plenitud y ausencia


Volver a esos momentos en los que escribir no es solo un acto sino una necesidad de reconocerse, de poner en palabras lo que el encierro y la distancia no permiten mostrar; donde la angustia vuelve a moverse en el pecho, canalizándose en lágrimas contenidas, ocultas, como un secreto que no se puede revelar, como si uno debiera ser siempre fuerte incluso cuando lo único que late es la vulnerabilidad.

Recuerdo aquel almuerzo en soledad. Nadie pasó a mi lado, nadie pidió permiso ni dijo “provecho”. La quietud de ese instante y su silencio fueron espejo de mis emociones. Me sentía extraño al sentirme bien, raro al reconocer calma y paz, porque en el momento en que logro percibir mi avance, mis logros, mis pequeñas victorias, surge un torbellino, la conciencia de que la felicidad también trae consigo la sombra de la distancia, la ausencia y el deseo no satisfecho.

Sentirme pleno, llenado por la comida, por los esfuerzos de quienes me aman y por la certeza de que avanzo, activa al mismo tiempo un nudo de emociones. La presencia de mi madre y su lucha constante, la memoria de mis hijos y lo que los extraño, mis hermanos y sus batallas cotidianas, y mi pareja, esa presencia que tranquiliza y que lucha por encontrarse conmigo en cada visita tierna. La satisfacción se entrelaza con la angustia, es el precio de amar, el precio de reconocerse en la falta, en el Otro que nos completa y nos distancia.

En este juego entre plenitud y ausencia, entre alegría y nostalgia, reconozco algo fundamental: que los tengo a todos y aun en la distancia me completan. No hay necesidad de resolver, solo de escribir, de dejar que el flujo de recuerdos, emociones y deseos encuentre un lugar. Así lo viví, así lo vivo, un instante suspendido entre lo que soy, lo que siento y lo que anhelo, entre la memoria que recuerda y la escritura que libera.

Alcanzó para condenar

No empezó con una prueba. Ni con una certeza. Empezó con un relato. Y con eso alcanzó. Hay algo que todavía intento entender. No desde la...