Sé que estás ahí, esperando,
con un deseo tan fuerte
como ese amor que me espera.
Sé que solo nunca podré lograrlo:
es tu fuerza la que me da vitalidad,
tu voz, con su tiempo y sus silencios
la que transforma los momentos difíciles
en una gran tranquilidad.
Agradecido porque estás ahí,
con esa fuerza que conforta,
que consuela,
que anima,
y suprime todo lo que nos separa.
La distancia no puede vencer
las ganas de acompañarte,
de amarte por siempre.
Sé que los días volverán,
los recuerdos florecerán,
y ese deseo latente se cumplirá:
poder ver a esa mujer fuerte
cada vez que duerma,
y besarla cada vez que despierte.
Porque cuando uno ama
como nosotros amamos,
no hay mundo que pueda superarnos.
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